ANTONIO MUÑERA NAVARRO “SAMARITA”

También Antonio Muñera ha pasado a la historia festera alcoyana por su popularidad, campechanía, buen humor y carácter ocurrente. Como en el “Tenorio” zorrillesco el “Tío Samanta” -su nombre de rompe y rasga-, bajó a criptas y conventos y escaló torres y castillos. Ocupó todos cuantos cargos se pueden desempeñar en una sociedad festera, en una comparsa. Fué sargento, conserje de la Filá; imprescindible y pinturero cabo de diana; alférez moro y émulo de Al-Azraq, capitán del Islam en 1.919

La literatura local ha sabido en su momento ocuparse de él y recordarnos que nació en el “carrer de la Sardi- na” en 1.868. año de “La Gloriosa”, cuando caía destronada Isabel II allá lejos, en el puente de Alcolea, acabándose su vida en plena contienda civil de los españoles, en 1.938. Y de su matrimonio dejaba trece hijos y eso que era pequeño de estatura, “primet i tot nervi”. Muñera presentaba un rostro agradable y vivo, sin oficio fijo -como samaritano que iba de aquí para allá-, habilidoso en todo tal como un “tío furgaes”, era un decidido amante, cuidador y educador de los animales.

Cordonero toda la vida, sentía una devoción muy suya y particular por San Jorge. Empedernido del “xafarot” que no soltaba tan fácilmente cuando un pasodoble se percibía a lo lejos a lo cerca. Alférez en 1,918, capitán un año más tarde con un traje rico y de buena factura, vistoso, que la Junta de Fiestas le proporcionó, inspirado en su momento en el figurín que el pintor Fernando Cabrera hiciera, y que su esposa María -la madre de sus trece hijos-, ajustó a su medida y retocó con amoroso gesto llegando incluso a mejorar el original: pantalón corto -a lo derviche-, chaquetilla bordada, capa con mangas a modo de alquicel o albornoz, faja listada, turbante con pluma y collares y abalorios sobre el pecho.

Se le recuerda así, en plena entrada: “,… majestuosamente, montando sobre brioso caballo, con su esclavo al lado portador de la regia sombrilla que le cubría….sonriente y satisfecho agradecía con ceremonioso ademán aquí y allá tantas felicitaciones como iba recibiendo ….”

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