05 UN CORDONERO DE EXCEPCION SAMARITA (NOSTRA FESTA)

Aunque pueda parecer repetitivo, queremos señalar una vez mas el hecho casual que acompaña siempre a los cordoneros en los años de cargo. Cuando en 1919 el popular e inolvidable Antonio Munera, «Samarita», ha de ostentar el cargo de capitán moro por los cordoneros, la ciudad vive momentos de tensión y enfrentamiento. La primera semana de marzo están de huelga en Alcoy los talleres de papel de fumar, los panaderos y los litógrafos, para desembocar el 24 de marzo en una huelga general. En nuestra ciudad, a un mes de que Samarita desfilara como capitán, hay manifestaciones, enfrentamientos entre obreros y la Guardia Civil; la violencia llega a cobrar visos peligrosos, cruzándose disparos; el alcalde se ve obligado a declarar el estado de guerra en nuestra ciudad. EI bueno de Antonio Munera, Samarita, veía difuminarse la ilusión festera. A la vista de tales sucesos la Asociación de San Jorge, tras estudiar la conveniencia de suspender las Fiestas, acuerda aplazarlas a los días 17, 18 y 19 de mayo. Hubo fiestas, si, y aunque el diario alcoyano «La Verdad» decía en sus crónicas que «desde muchos años que no se han conocido festejos mas esplendidos ni mas entusiastas», resulta evidente entender que la secuela de la revuelta tenia que dejarse sentir en el ambiente alcoyano, con una economía deteriorada, detenidos y encarcelados y el recuerdo de los disparos.

Antonio Munera Navarro "Samarita" Capitán 1919

Antonio Munera Navarro “Samarita” Capitán 1919

¿Quien fue ese Samarita que tuvo que afrontar una capitanía tan difícil? Para todos los seguidores del fenómeno sociológico que comporta la manifestación lúdica de los Moros y Cristianos, resulta Navarro, el cordonero «Samarita», constituye un personaje al mismo tiempo singular y prototipo, en el que se reúnen todos los factores opuestos, desmitificando así el «cartón piedra» que se le puede conceder a determinadas actitudes que giran alrededor del mundo festero. Para empezar recordemos que este cordonero nacido en la calle LaSardina, en 1868, huyo siempre delcotidiano trabajo marcado por el golpetear de los telares o del encierro en naves industriales. Samarita permaneció siempre ajeno a laactividad fabril y haciendo gala deun profundo sentimiento bohemioy anárquico, vivió de representacionesde guiñoles en las plazas, deamaestrar animales o del trabajo desereno nocturno. Practicó la artesanía de la construcción deflautas de cana. Era menudo de estaturay elevadísimo de espíritu ycorazón y nadie como é1 supo desfilaral frente de los festeros de la«ploma» en la sabrosísima Diana.

EI humor, la gracia y el salero de «Samarita» le convirtieron en un personaje central, típico y entrañable de la fiesta alcoyana. Sus actuaciones en la «nit de els soparets» y en la retreta marcaron época. Y todo esto aderezado con un fervor y una devoción hacia San Jorge que sorprendía a cuantos le conocieron. Este singular Antonio Munera Navarro, sobre el que se ha escrito mucho fue quien aquel difícil 1919 ostento la capitanía de los Cordoneros.

En 1920 la fila contrata como banda para desfilar en los actos festeros a la Primitiva de Palma de Ador y a partir de 1925 contamos con un nuevo elemento documental para seguir el devenir de la fila Cordón a lo largo de la historia festera: nos referimos a los libros de actas de asambleas internas, unas actas que si en la mayoría de casos no son demasiado explicitas, si nos vienen aportando una serie de pequeños y anecdóticos datos que ayudan indudablemente a comprender mas y mejor la idiosincrasia de esta familia cordonera.

En 1928 debía haber entre los cordoneros cierta crispación por la adulteración que se estaba dando en el café licor y así en la junta general del siete de mayo se insiste en que para cada garrafa adquirida se guarde «como muestra de calidad» un «barralito» bajo llave, que serviría como comprobación ante cualquier duda. «Y si se demuestra que el conserje ha puesto agua en el café, quedara despedido».

Una semana después, el día 13, vuelve a celebrarse junta general y en esta ocasión para un único tema: someter a votación la admisión de Ricardo Belda, quien en 1926 y 1927 figuraba como primer tro. Asisten a la junta 20 cordoneros y 17 votan en contra y tres a favor, por lo que Belda no puede entrar en la fila. ¿Que paso? Emilio Bosch vuelve a ser primer tro y el que en 1925 figuraba como presidente honorario, Miguel Reig Pastor, figura ahora como «tercer trueno». En 1929 este singular personaje vuelve a figurar como presidente honorario y el popular Samarita es nada menos que el conserje de la fila, siguiendo su tradición bohemia y huyendo siempre del encierro fabril.

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